“¡Es verdad! ¡El Señor ha resucitado”

Después de los acontecimientos de los días anteriores, desde la Cena Pascual del Jueves Santo con la Institución de la Eucaristía y del Sacerdocio, pasando por el proceso que lo llevo a Jesús a la muerte en Cruz el Viernes Santo, hasta el silencio que emana del Sepulcro el Sábado Santo, llegamos a la madrugada […]

Aquel Sábado Santo fue un día de silencio…

La Iglesia, como Madre y Maestra, nos enseña la importancia de guardar silencio en algunos momentos de la liturgia y es preciso aprender a vivirlos. Por eso, después de las lecturas o de la homilía se recomienda un silencio meditativo para interiorizar el misterio que acaba de ser proclamado, al modo del rumiar por el […]

“Todo se ha cumplido” (Jn 19, 30) – Viernes Santo

En la Sagrada Escritura encontramos la historia de la salvación, que es una verdadera historia de amor de Dios con su pueblo. Nuestro Señor, que creó al hombre como la más bella y perfecta de las creaturas en la tierra, no podía abandonarlo en la miseria a la cual había caído por su desobediencia. Por […]

“Este es el misterio de la fe” – Jueves Santo

En cada Eucaristía, después de la consagración, los sacerdotes anunciamos el misterio de la fe, a lo que el pueblo responde “anunciamos tu muerte, proclamamos tu Resurrección, ven Señor Jesús”. Porque en cada celebración eucarística, se realiza sacramentalmente lo ocurrido en la santa noche del Jueves Santo en el Cenáculo, no sólo la realidad que […]

¡Una vez más, Cuaresma!

¡Una vez más, una oportunidad privilegiada para acoger gracias especiales reservadas únicamente para este tiempo! Una vez más… la amenaza de llegar al final de los 40 días sin haber cumplido los propósitos hechos el miércoles de Ceniza: ¡reconciliación, oración, ayuno, penitencia, limosna y conversión! ¿Por qué será que todos los años, de una forma […]

Los tres secretos de la Madre de la Esperanza

El tiempo litúrgico de Adviento es la preparación para la venida del Señor. En particular, desde el 17 hasta el 24 de diciembre, se enfatiza la figura de María para que los fieles puedan “considerar el inefable amor con que la Virgen Madre esperó a su Hijo”. Tomando esta figura como modelo, podemos prepararnos para encontrarnos con el Salvador que viene (Marialis Cultus, 4).