Formación

Dones del Espíritu Santo: El don de ciencia

Los Carismas del Espíritu, concedidos a todos en ocasión del Bautismo e intensificados en la Confirmación, también son llamados de dones del Espíritu Santo. Ellos nos capacitan con para servir a la Iglesia de Cristo.

El don de ciencia, o palabra de ciencia, es aquel con el cual el Señor hace que el hombre entienda las cosas en la forma en cómo Él las entiende. Hace que el hombre penetre en la raíz de cada acontecimiento, hecho, sentimiento o situación. A través del don de ciencia, Dios da el diagnóstico, a causa de un problema, enfermedad, hecho, situación. Cuando estamos con fiebre, nos dirigimos a un médico para descubrir la causa de la fiebre, porque esa no es una enfermedad, pero sí un síntoma de alguna dolencia.

Cuando alguien está deprimido, queremos resolver el problema de la depresión, aliviando sus síntomas, por ende no conseguimos detectar la causa de la depresión. A través del don de ciencia, el Señor nos revela la causa de la depresión, su raíz, a fin de poderla curar. El Espíritu Santo, a través de ese don, presta un servicio al pueblo de Dios a través de nosotros. Por el don de ciencia, Dios nos enseña sobre sus verdades, permite que su luz penetre en el entendimiento humano. Dios comunica al hombre informaciones que son imposibles de adquirirse por conocimiento natural, por la simple razón. Es un don de revelación. Revela una acción que Dios ya está haciendo (la cura), o una situación o mentalidad que requiere ser transformada, siempre con la finalidad de conversión a través del poder y de la misericordia de Dios, que cura el cuerpo y el corazón.

 

Don de ciencia en el Nuevo Testamento:

– Lc. 1, 39-45: María comunica el Espíritu Santo a Isabel, como señal de lo que va a acontecer en Pentecostés sobre toda la Iglesia.

– Lc. 1, 43: Isabel recibe el conocimiento de un misterio que, humanamente, ella jamás sería capaz de comprender: la encarnación de Jesús. Aquí la palabra de ciencia vino acompañada de una señal física: el Niño… (Lc. 1,44).

– Mt. 1, 18-25: Viene también a través de un sueño, como en el caso de san José. El Espíritu Santo revela a san José, en un sueño, el misterio de la encarnación. Él recibe el don de ciencia (la revelación) y a través de ello ve acontecer, en sí, un cambio radical de mentalidad y del conocimiento de Dios.

– Jn. 4, 16-19: Jesús habla a la Samaritana sobre los 5 maridos que tuvo. Esta palabra de ciencia hace que la mujer perciba a Jesús como un profeta, abriendo la puerta de su corazón para su revelación como ‘el Mesías’. La Samaritana experimentó la misericordia de Dios aplicada al pecado de adulterio, pues Jesús no la acusa, pero revela lo que sabía. La palabra de ciencia tuvo el poder de llevarla a arrepentirse, a querer ser perdonada y a reconocer que Jesús era el Mesías, teniendo acceso al “agua viva” por él prometida.

– Hch. 5, 1-11: El Espíritu Santo, a través de la palabra de ciencia, revela la intención secreta del corazón de Ananías y Safira.

– Mc. 5, 25-34: La cura de la hemorroísa. Jesús usa la palabra de ciencia como confirmación de la cura por el poder del Espíritu Santo y por la fe.

– Lc. 5, 17-26: La Cura del paralítico. Cuándo Jesús dice: “tus pecados están perdonados”, él sabe por revelación que la necesidad mayor del paralítico es ser perdonado de sus pecados que son la causa de muchos males físicos y espirituales. Para el paralítico era ese el obstáculo para que Dios actuase en su vida.

– Jn. 4, 50: La cura del hijo de un oficial: “Ve, le dijo Jesús: ¡tu hijo vive!”.

 

Abierto a recibir el don del Señor

La persona que recebe el don de Ciencia puede percibir que el Señor la está tocando a través de un fuerte sentimiento, una certeza interior que nos llega a la mente, puede ser: una palabra, una señal sobre la vida de una persona, una visualización. El Señor nos muestra lo que está curando: una parte del cuerpo, un problema emocional, una cura espiritual, o aumentando la fe, llamando a la conversión… Eso acontece durante una oración en lenguas, cuando nuestra mente está abierta e libre para recibir la revelación del Señor. Generalmente, ese don viene acompañado por una palabra de sabiduría.

 

Nuestra colaboración es esencial

Los Carismas del Espírito, concedidos a todos por ocasión del Bautismo e intensificados en la confirmación, también son llamados de dones del Espírito Santo. Él nos capacita con estos dones para que sirvamos a la Iglesia de Cristo, a través de los hermanos(as). Los carismas son, por tanto, dones de poder para el servicio de la comunidad cristiana.

Algunas condiciones para recibir y perseverar en la vida carismática: Simplicidad y pureza de corazón; perseverancia en la meditación de la Palabra de Dios; Vida de Oración; Deseo de servir a los hermanos como Jesús (Lc. 22, 27); Constancia a la recepción de los dones espirituales (siempre abiertos para ser los canales de la acción de poder del Espírito en nosotros).

Nuestra colaboración es esencial. Dios no nos quiere como robots, actuando independiente, sin cooperar o de forma mecánica. Él respeta nuestra libertad y consentimiento. Si creemos, si asentimos a lo que el Señor quiere realizar en nosotros. María Santísima es el modelo de total apertura: “Hágase en mí, según Tu palabra” (Lc. 1, 38).

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Bibliografía Consultada

Bíblia Ave-Maria
Estudo Bíblico Enchei-vos
Carismas – Coleção Paulo Apóstolo
O despertar dos Carismas
Catecismo da Igreja Católica
Christisfidelis Laice
Como usar los carismas – Benigno Juanes
Lumen Gentium


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