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El Papa: Renovación Carismática, corriente de gracia, sean testigos de ese amor

Discurso del Santo Padre a los participantes en el Congreso Internacional de los líderes de la Renovación Carismática Católica – CHARIS.

“El Bautismo en el Espíritu Santo, la unidad del Cuerpo de Cristo y el servicio a los pobres son el testimonio necesario para la evangelización del mundo, a la que todos estamos llamados por nuestro bautismo”, aliento del Papa Francisco a los líderes de la Renovación Carismática Católica (Catholic Chariasmatic Renewal International Service – Charis), a quienes recibió en audiencia la mañana de este sábado, 8 de junio, en el Aula Pablo VI del Vaticano.

 

Renovación Carismática, una oportunidad para la Iglesia

En su discurso, el Papa Francisco señaló que, en esta solemnidad de Pentecostés comienza una nueva etapa en el camino iniciado por la Renovación Carismática hace 52 años. “Renovación Carismática – precisó el Pontífice citando el Discurso de Pablo VI a los participantes en el III Congreso Internacional de la Renovación Carismática Católica, 19 mayo 1975 – que se ha desarrollado en la Iglesia por voluntad de Dios y que es una oportunidad para la Iglesia”.

 

Gracias a ICCRS y a la Fraternidad Católica

Asimismo, el Santo Padre en nombre de la Iglesia, agradeció a la ICCRS y a la Fraternidad Católica la misión realizada en estos casi 30 años. “Vosotros habéis marcado el camino y habéis permitido, con vuestra fidelidad – precisó el Papa – que CHARIS sea hoy una realidad. ¡Gracias!”. Gracias también al equipo de cuatro personas a quienes encargué la concretización de este nuevo y único servicio, agregó el Pontífice; y al Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, en la persona del Cardenal Farrell, que los ha acompañado.

 

Una nueva etapa en este camino

Hoy, dijo el Papa Francisco, comienza una nueva etapa en este camino. Una etapa señalada por la comunión entre todos los miembros de la familia carismática, donde se manifiesta la presencia poderosa del Espíritu Santo para bien de toda la Iglesia. Esta Presencia hace que todos sean iguales, porque todos y cada uno ha nacido del mismo Espíritu; grandes y pequeños, con muchos años o recién nacidos, comprometidos a nivel universal o local, forman el todo, que es superior a la parte.

 

Nuevo y único servicio de comunión

El Santo Padre señaló que este servicio es Nuevo. “Existe al comienzo una sensación de inseguridad ante los cambios que lo nuevo puede traer. Es humano tener un cierto temor a lo nuevo. No es el caso en personas del Espíritu: «Yo hago nuevas todas las cosas», dice el Señor en el libro del Apocalipsis (21,5). Las novedades de Dios son siempre de bendición, porque proceden de su corazón amoroso”. Existe siempre la tentación de decir: “Estamos bien como estamos, lo estamos haciendo bien, ¿por qué cambiar? Dejémoslo como está; nosotros sabemos cómo se hace”. Este pensamiento no viene del Espíritu, al menos no del Espíritu Santo, tal vez del espíritu del mundo… No caigan en ese error. «Yo hago nuevas todas las cosas», dice el Señor.

También el Pontífice dijo que este servicio es único. “Un servicio para todas las realidades carismáticas que el Espíritu ha suscitado en el mundo. No un organismo que sirve a algunas realidades y otro organismo que sirve a otras realidades”.

Servicio. No gobierno. A veces, sucede en las asociaciones humanas, sean seculares o religiosas, existe la tentación de ir siempre en busca de beneficios personales. Y la ambición de ser visto, de dirigir, de dinero; siempre así: la corrupción entra así, ¿eh? No: servicio, siempre servicio. Servicio no significa obstrucción: el diablo entra por los bolsillos. Servicio significa dar: dar, dar, darse, darse.

Comunión. Todos con un mismo corazón vuelto al Padre para dar testimonio de la unidad en la diversidad. Diversidad de carismas que el Espíritu ha suscitado en estos 52 años. “Alargar las cuerdas de la tienda”, como dice Isaías 54 (cf. v. 2), para que quepan todos los miembros de una misma familia. Una familia donde hay un solo Dios Padre, un solo Señor Jesucristo y un solo Espíritu vivificante. Una familia en la que un miembro no es más importante que otro, ni por edad, ni por inteligencia, ni por sus capacidades, porque todos son hijos amados del mismo Padre. El ejemplo del cuerpo que nos da san Pablo es muy ilustrativo en este sentido (cf. 1 Co 12,12-26).

 

Tres elementos de Charis

Estos tres elementos: el Bautismo en el Espíritu Santo, la unidad del Cuerpo de Cristo y el servicio a los pobres son el testimonio necesario para la evangelización del mundo, a la que todos estamos llamados por nuestro bautismo. Evangelización que no es proselitismo sino, principalmente, testimonio. Testimonio de amor: “mirad cómo se aman”; eso es lo que llamaba la atención de los que encontraban a los primeros cristianos. “Mirad cómo se aman”. Evangelizar es amar. Compartir el amor de Dios por todos. Se pueden crear organismos para evangelizar, se pueden hacer planes pensados y estudiados cuidadosamente: ¡Si no hay amor no sirven para nada! “Mirad cómo se aman”.


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